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INDAVISA agradece los saludos y nos regaló una reseña de sus comienzos

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indavisa 1En el espacio que Informe Local tiene en la red social facebook, la Sra. Nelly Weizel expresó el agradecimiento por los saludos y también dejó una reseña histórica de los comienzos de laa Flia. Arculis en la avicultura.
En el año 1969 se instaló en la zona de La Piragua Jaime Arculis, su señora Myrtha Olalla y su pequeño hijo José María. El matrimonio arrancó criando gallinas de postura en una habitación de su casa (para mantener la temperatura apta hasta que se emplumen), luego esas gallinas la trasladaban a un galpón con jaulas para arrancar con la producción de huevos. Jaime y Myrtha pedían un carro prestado al vecino para llegar al pueblo y vender su producto.

En 1972 se mudan a Hernandarias, se arma un depósito de huevos y comienzan a comprar también el huevo a productores de la zona. Con ambas producciones Jaime comienza a viajar en un camión y a comercializar en las ciudades de Formosa y Clorinda.

En ese entonces un cliente le comenta que va a abrir un supermercado (en esa época no se conocía como hoy) y le pide el contacto en Entre Ríos para comprar pollo, Jaime le propone si lo podía esperar 2 años, que él iba a armar el proyecto para proveerle el pollo.

Es así que en 1974 en sociedad con los hermanos Tenorio (Rubén y Bochi), ponen en marcha el frigorífico de aves en Hernandarias, dando inicio a la avicultura en nuestro pueblo.
También publicaron un interesante texto sobre la evolución de la agroindustria del pollo.indavisa 2En este día saludamos a todos los avicultores y en especial a nuestra gente, al equipo INDAVISA, gracias por ponerse la camiseta. Feliz día equipo!!!!

LA EVOLUCIÓN DE LA AVICULTURA:

Las aves de corral han sido desde 1857, fecha en que llegan las primeras a la Colonia San José en Entre Ríos traídos por Colonos Suizos, parte del paisaje rural y un importante complemento de la economía doméstica.

Si nos situamos en 1945 ya había en Argentina una importante población de aves, con un concepto semi industrial, de explotación, con líneas de pedigree y algunas cruzas con doble propósito, la hembra para producción de huevos y los “gallitos” para consumo.

Se los alimentaba con “mezclas” a base de granos y la explotación era a campo o semi libertad.

La comercialización estaba organizada a través de acopios y consignaciones representadas por personas u organizadas en cooperativas. El grueso de los productos acopiados convergían en el Mercado Concentrador de Aves y Huevos de la Capital Federal, donde tenían sus puestos los más importantes mayoristas.

En este sitio se preparaba la mayoría de la mercadería, se clasificaba y seleccionaba el huevo para consumo, se vendían vivos los pollos de cinco meses y 2,300 kg., las gallinas y los gallos como también otros tipos de aves.

Para aquellos que lo solicitaban las aves se mataban y desplumaban; no se las evisceraba, se las vendía enteras.

En general los consumos no se medían, pero estimamos que no llegaban a 3 kg. por habitante año y menos de 80 huevos por persona, aunque a todo esto debería agregársele el consumo de producción doméstica.

Con leve crecimiento y una progresiva organización en la producción esta estructura se extiende hasta el comienzo de los años 60.

Para estos años llegan al país los padres de los pollos híbridos o como se los denominó en Argentina “pollos parrilleros” y esta denominación popular tiene que ver con que recién con estos pollos comenzamos a consumirlos asados a la parrilla y luego rotizados.

Cuando alguien dice “pollos eran los de antes, los de campo tenían otro gusto”, lo primero que hago es preguntarle ¿cómo los comía? porque todos los que comimos esos pollos lo hacíamos en guisos, tucos, pucheros y alguna vez al horno. A la parrilla eran duros, secos y flacos.

Por otra parte tengamos presente que el tipo de pollo que hoy comemos ya tiene 45 años en el mercado, por lo tanto aquel recuerdo es un patrimonio de lo que ya acusamos 60.

Por lo tanto, podemos situar alrededor de 1960 el nacimiento de la avicultura industrial en Argentina y desde ese tiempo que el sector, tanto en pollos como en huevos no ha parado de crecer, de equiparse y de mejorar continuamente el aseguramiento de la calidad e inocuidad de sus productos.

Con las líneas híbridas (Tompson, Arbor Acres, Cobb, Pilch, Ross, Hyline, Queen, Shaver) llegaron los planos para la construcción de los galpones donde alojarlos y criarlos, las jaulas donde poner las gallinas “ponedoras”.

Por aquel entonces eran gigantescas máquinas de incubar con capacidad para 100.000 huevos mensuales que ampliaban el parque existente de máquinas de 7000, 14000, 24000, y 60000.

Ya en 1963 las nuevas incubadoras se fabricaban en Argentina en la ciudad de Quilmes, donde el Ing. A. Franken desarrolló las incubadoras Famagro, que cubrieron la demanda argentina (hoy hay muchas funcionando) y se exportaron a toda Sur y Centro América.

Estas líneas demandaban de un alimento acorde con su capacidad de crecimiento por lo que este debía ser “balanceado” a las fábricas locales que producían para la industria existente (Vitosan, Ganave, Provita, Sagemuller, etc.) se incorporaron con tecnología, técnicos y nuevos conceptos las fábricas de Purina y Cargill.

El consumo que era de 4 kg. año pasó a 8 kg. para 1965 y se situaba en 10 kg. en 1970. El pollo, un producto consumido en fiestas y ocasiones especiales, comenzaba a incorporarse a la dieta casi al ritmo de una vez por semana por familia. El precio se acercaba al de la carne bovina y para la gente era como tener acceso a un deseo postergado por años.

Los galpones brotaban, Entre Ríos era líder en la transformación y Buenos Aires descubría esta industria tanto en pollos como huevos, los cuellos de botella comenzaban a aparecer, el sistema comercial de acopio y Mercado Concentrador, no resistía la oferta pero tampoco resistía esta industria que ahora tenía costos y buscaba productividad y competitividad para ganar espacio frente a la carne roja.

La primer planta de faena de pollos concebida integralmente (había otras que se habían adaptado) para faenar, desplumar y eviscerar los pollos, fue San Sebastián, el cartel que anunciaba el emprendimiento decía que se construía una Planta de faena con una velocidad de 1.800 pollos por hora para en una segunda etapa llevarla a 3.600 pollos hora, un número que costaba aceptar y entender.

Hoy el sector cuenta con 14 Plantas con una velocidad de faena de 10.000 pollos hora.

Otro cuello de botella grave para Entre Ríos era el traslado de su producción a los centros de consumo y como traer las materias primas para la elaboración del alimento o el alimento ya preparado. Todavía no había puente Zarate Brazo Largo ni el Túnel subfluvial Hernandarias, los caminos eran de ripio, el cruce se hacía en balsas el producto debía llegar en buenas condiciones.

El huevo comenzaba a ganar confianza en el consumidor, las nuevas líneas y las nuevas técnicas de producción ofrecían huevos frescos todo el año y su precio también se tornaba accesible a todos los consumidores.

El crecimiento continuaba y ya en los 70 la producción se acercaba a los 12 Kg. por h/año. Más allá de esta visión positiva los crecimientos generaban importantes crisis, el sector estaba segmentado en su producción, razón por lo que era difícil proyectar su oferta, el consumo siempre fue elástico al precio y nos debíamos mover a la sombra de la carne roja.

En 1976 comienza el proceso de integración vertical, si se quería ser competitivo había que quemar rentabilidad en etapas y concentrar todo en el pollo terminado eviscerado, así entre 1976 y 1983 el sector quedó mayoritariamente integrado produciéndose los huevos fértiles, los pollitos BB, el alimento y tercerizando el cuidado y la guarda en los criadores integrados para luego faenar y comercializar el producto.

Este nuevo concepto productivo que bajó aun más el precio al consumidor final consolidó el hábito, aumentó el consumo a más de 14 Kg. y llevó gradualmente un crecimiento constante y una profundización en la búsqueda de la productividad y competitividad.

La tecnología cambiaba a nivel mundial llevada por la genética de las aves y, los productos pollos y huevos se posicionaban como las proteínas animales de más bajo precio al público.

Argentina tomaba en los años 90 el desafío de incorporar la escala y la reconversión tecnológica, sin salida exportadora se dió el cambio y un proceso de concentración que dejó a muchos en el camino; el exceso de oferta llevó el consumo a 26 Kg./h/año.

El abandono de la convertibilidad nos permitió demostrar nuestra competitividad y niveles productivos, hoy estamos exportando a 52 países, el mercado interno consume 24,500 Kg. y crece la demanda, la producción de 2005 superará el 1 millón de toneladas.

El sector pollos tiene en ejecución un programa de crecimiento con una tasa anual del 10% hasta el año 2010 y el sector huevos con una tasa del 3% anual.

Las exportaciones de este año llegarán a 135 mil toneladas de productos (100 mil comestibles) el objetivo de 350 mil toneladas al 2010 es más que posible y seguramente deberá ser revisado para más, igual que el consumo interno al que deberemos situar en 30 Kg./h/año en el 2010.

Las empresas están invirtiendo y esta vez sí creemos que consolidaremos nuestro sector y nuestro lugar en el mundo.

Atrás quedaron los tiempos de veda al consumo de carne vacuna y la imposibilidad de exportar pollos, la llegada de los pollos “Mazorin”, el cierre de exportaciones de carne roja por la aftosa, la apertura en condiciones absurdas de las importaciones brasileras y chilenas, a todo esto nos sobrepusimos y aquí estamos mirando hacia adelante y aprendiendo del pasado.

No nos pasó a nosotros menos que a los argentinos en estos 60 años donde se han registrado tantos hechos, pero seguimos creyendo y aportando con nuestro espíritu, nuestro trabajo y nuestra fe por un país mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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#AGMER Respaldó el reclamo de la comunidad educativa de la ESA N.º 27 de Hernandarias

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#Prevención: La licenciada Paula Martínez brindó una capacitación sobre detección temprana y prevención del suicidio

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La licenciada Paula Martínez encabezó una jornada formativa sobre salud mental orientada a brindar herramientas de detección temprana, intervención comunitaria y acompañamiento emocional frente a situaciones de crisis. La actividad contó con la organización del personal de salud local y reunió a vecinos e integrantes de instituciones intermedias.
La especialista remarcó la necesidad de desterrar prejuicios instalados en la sociedad sobre la problemática. «Todas las personas que han intentado o se han quitado la vida expresan en algún lugar que lo están por hacer y dan señales; lo que pasa es que a veces no estamos atentos», explicó Martínez sobre los mitos frecuentes que minimizan los pedidos de ayuda o las manifestaciones de angustia.
Durante su exposición, la disertante describió las conductas de riesgo que requieren mayor atención del entorno. Entre los indicadores de alerta, mencionó los cambios bruscos de humor sin tratamiento médico previo, el desprendimiento repentino de objetos personales, las visitas de despedida a conocidos y los mensajes de desesperanza difundidos en redes sociales. Asimismo, abordó las situaciones de crisis impulsivas desencadenadas por conflictos laborales o rupturas de pareja en personas que carecen de factores protectores.
Martínez subrayó que el suicidio constituye una problemática comunitaria que excede el ámbito estrictamente psicológico. En ese marco, convocó a la población a involucrarse desde la empatía cotidiana y el diálogo activo. «Tenemos que aprender a escuchar a alguien, estar atentos, no juzgar, no quitarle valor al dolor de otra persona y no ridiculizarlo», concluyó la profesional, quien enfatizó la importancia de derribar la falsa idea de autosuficiencia y fortalecer el hábito de pedir ayuda a tiempo.

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#Hernandarias: Comunidad educativa y gremios docentes rechazan transformar la Escuela de Adultos de Hernandarias en un anexo

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La comunidad educativa de la Escuela Secundaria de Adultos N.º 27 de Villa Hernandarias rechazó la propuesta oficial de convertir el establecimiento en un anexo dependiente de la Escuela Secundaria de Jóvenes y Adultos (ESJA) N.º 108 “Alberto Williams”. La medida generó inquietud en la localidad y sumó el respaldo explícito de exalumnos, exdirectivos, docentes de diferentes instituciones y del sindicato AGMER Seccional Paraná.
El gremio docente formalizó su acompañamiento al reclamo vecinal mediante un pronunciamiento público. Desde la seccional sindical recordaron que la institución cuenta con más de tres décadas de arraigo social. “La ESA N.º 27 cuenta con más de 30 años de trayectoria, formando parte de la historia educativa y de la comunidad de Hernandarias. Su identidad no se limita al edificio donde funciona: está construida por sus estudiantes, docentes, trabajadores, proyectos, vínculos y por una comunidad que durante décadas ha sostenido esta institución”, expresó el comunicado gremial.
La dirigencia sindical y el cuerpo docente remarcaron que cualquier modificación en la estructura administrativa, en la dependencia o en la identidad institucional debe tramitarse con información precisa y canales formales de consulta. En ese sentido, los distintos sectores involucrados solicitaron que las autoridades provinciales generen instancias de diálogo directo con la comunidad escolar antes de adoptar determinaciones sobre el futuro pedagógico del establecimiento la localidad costera.

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