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Economía

Informe de la UIER, relevó niveles de producción y ventas en la cuarentena

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#EntreRíos #Industrias #Informes

La Unión Industrial de Entre Ríos relevó a fines de mayo el nivel de producción y ventas de las empresas, en el que se advierten problemas en aquellos sectores que no fueron considerados esenciales en cuarentena. La mayoría accedió a programas nacionales para completar el pago de haberes. Hay dudas de cómo afrontar el aguinaldo, elementalmente las industrias no exceptuadas.

Con el objetivo de relevar el impacto de la cuarentena en los diversos sectores productivos de la provincia, la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) realizó un informe detallado sobre el nivel de actividad y ventas de las empresas a fines de mayo, la mayoría con habilitaciones para reabrir. Al respecto, del estudio se concluye primero que las diferencias radican entre aquellos sectores esenciales que no paralizaron sus plantas, en relación a los que no fueron considerados esenciales y debieron interrumpir sus tareas.

Los principales sectores que registraron fuertes caídas en sus niveles de producción y ventas son los fabricantes de materiales de construcción, aberturas y muebles, además de las metalúrgicas, fábricas de acoplados, fundición de metales, aserraderos, textiles y plantas de biodiésel. Los que pudieron reactivarse en mayo, lo hicieron a una capacidad muy baja, con caídas interanuales de entre el 30 y 70%. En tanto, los rubros alimenticios, de medicamentos y software atravesaron el mes con mejores condiciones, aunque también registran problemas propios de sus mercados, con dificultades de precios y cobranzas.

En este contexto complejo, casi el 60% de las empresas consultadas debió solicitar ayuda a través del Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) para poder hacer frente a los salarios. Asimismo, dentro de las fuentes de financiamiento necesarias que requirieron para cubrir los déficits, el 40% solicitó alguna de las distintas líneas de créditos con tasas al 24%. En menor proporción, también debieron acudir a recursos propios para equilibrar las cuentas en mayo.

Por otro lado, consultados por el medio Salario Anual Complementario (SAC) que debe abonarse en junio, el 60% aseguró que podrá pagarlo con mucho esfuerzo –fundamentalmente industrias esenciales–, mientras que el 40% restante reconoció que no está en condiciones de poder pagarlo. Sobre este aspecto, entre las alternativas que barajan es poder pagar el aguinaldo en cuotas o tomar algún crédito para financiarlo. Al mismo tiempo, esperan conocer la evolución de las ventas hasta el momento en que deban abonarlo y también aguardan novedades por parte del Gobierno nacional para brindar asistencia.

En este escenario, es común a todas las cadenas productivas, sean o no esenciales, la preocupación por la fuerte recesión, la inflación y la variación del tipo de cambio, que terminará impactando en el incremento de costos. La pérdida de rentabilidad también es un problema que se observa con atención, sobre todo en sectores que directamente están trabajando a pérdida y no tienen certidumbre de cuándo se va a revertir la situación. A ello se suma la presión tributaria y la falta de financiamiento.

Fabricación de aberturas

La producción de aberturas se reactivó en mayo, tras ser exceptuados de la cuarentena. Los niveles de actividad registran caídas de entre 40 y 50% interanual, al igual que las ventas logradas. Incluso, hay industrias más pequeñas que sufren una caída de facturación de hasta un 65% comparado con el mismo mes de 2019.

Fundamentalmente, estas empresas sufren la fuerte baja de demanda de la construcción que no termina de arrancar, sobre todo quienes tienen un porcentaje importante del mercado en Buenos Aires. Algunas firmas realizaron nuevas líneas de producción vinculadas al Covid-19, pero no compensan la caída de los principales productos de ventas.

Con esta situación, las empresas tuvieron dos meses seguidos sin cubrir costos y recién en mayo se reactivaron parcialmente, aunque con dificultades persistentes e incluso suspensiones de personal por convenio. Hay incertidumbre por posibles aumentos de costos por problemas futuros de importación de materias primas.

Fabricación de acoplados, semiacoplados y vehículos

El sector logró reactivarse en mayo, tras un fuerte parate. En general, hubo caídas de actividad de hasta un 50%, sobre todo las empresas más pequeñas. Algunas firmas más grandes registraron un crecimiento comparado con los meses previos, aunque por demandas puntuales de la coyuntura que hicieron crecer los indicadores entre un 70 y 80%. No obstante, en general las ventas disminuyeron entre un 50 y 60% interanual.

La mayoría de las empresas comercializa en Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, con contracciones del mercado. De todos modos, la demanda que hubo se sostuvo por estar ligados fundamentalmente al campo. Si bien hubo algunos desarrollos vinculados a situaciones de la cuarentena, no son representativos en volumen.
Con este nivel de actividad, las empresas pudieron cubrir costos luego de dos meses sin trabajo, pero persisten las dificultades. Además, hay incertidumbre por la demanda futura e incluso dudas respecto de las importaciones de insumos.

Fabricación de muebles

El sector retomó su actividad en mayo y registró diferentes niveles de caída, según tamaños de empresas y mercados. En general, trabajaron a un nivel de entre el 60 y 80% de su trabajo habitual, aunque hay casos de firmas que apenas alcanzaron el 30% de la capacidad.

Por contracción del mercado interno que es el principal demandante, las ventas disminuyeron entre un 30 y 40% interanual. Algunas empresas más chicas vendieron apenas el 30% de lo habitual, con acumulación de stocks. Tampoco hubo posibilidad de readaptación a nuevas demandas que permitiera morigerar la caída.
Ante esta situación, la mayoría tuvo problemas para cubrir costos y persisten las dificultades a futuro por un escenario recesivo, sobre todo tras estar más de un mes parados.

Metalúrgicas

En mayo, este sector no esencial se reactivó muy lentamente. A pesar de la habilitación, algunas empresas estuvieron prácticamente sin producción porque tenían stocks. Otras empresas registraron caídas de entre el 30 y 40% interanual en su actividad. Incluso, algunas están trabajando al 40% de su capacidad, con suspensiones de personal.

En la misma proporción, algunas empresas registraron disminución de ventas de entre el 30 y 40%. También hay casos puntuales que venden entre el 15% y 40% del nivel habitual. Esto se debe a la baja demanda de Buenos Aires, primordialmente. Algunas ventas se sostuvieron por estar vinculadas a frigoríficos que no pararon su producción. Las escasas posibilidades de readaptación a nuevas demandas por el Covid-19 no compensaron la crisis.

Por este motivo, la mayoría de las firmas metalúrgicas no cubrió costos. Dado el tipo de productos y la forma de comercialización, también advierten por graves problemas financieros en la cadena, con aumento de cheques rechazados, lo que hará difícil la reactivación.

Minerales no metálicos

A pesar de estar exceptuados del aislamiento, la caída del sector fue histórica. Hubo empresas con importantes mermas del nivel de producción, que alcanzó apenas el 18% del trabajo esperado.

Las ventas también se derrumbaron en la misma proporción, fundamentalmente por ser una industria ligada a la construcción –que sigue con una fuerte contracción pública y privada- y por tener como principal mercado al Gran Buenos Aires.

Con este panorama, los costos no se cubrieron y debieron ser financiados a través de distintas herramientas. Hasta que no se reactiven las inversiones en obras, la demanda seguirá contraída.

Fundición de metal

En Entre Ríos, este sector trabajó a un 60% de su capacidad aproximadamente, con ventas que representaron entre un 20 y 30% del nivel habitual.

Entre otros motivos, se debe a la caída del mercado interno, sobre todo de empresas que venían trabajando en vinculación con Vaca Muerta, además de haber retracciones en las exportaciones. En este escenario, los costos tampoco se cubrieron.

Textil

Este sector, que viene atravesando una fuerte crisis en los últimos años, está teniendo severas dificultades para poder reactivarse. Incluso, hubo empresas que en mayo directamente no trabajaron y las ventas fueron prácticamente nulas.

Algunas firmas se readaptaron para confeccionar barbijos y otros elementos sanitarios, aunque fueron insignificantes facturaciones que no compensaron la caída. De este modo, la mayoría no cubrió costos y debió acudir a la ayuda del Estado y financiamiento bancario para poder saldar salarios y otros servicios prioritarios.

Tras un 2019 crítico, el sector había registrado un leve repunte, sobre todo en marzo, que se vio coartado por la cuarentena. Tras el parate, es incierta la nueva etapa de cara a los próximos meses.

Medicamentos

Es un sector esencial que no dejó de trabajar. De hecho, algunas empresas registraron un crecimiento de producción y ventas del 20% por avanzar en nuevos desarrollos. No obstante, también hay empresas que tuvieron caídas de entre el 20 y 25%, más ligadas a exportaciones.

En este escenario, en general no hubo problemas para cubrir costos, aunque sí se suscitan problemas por las variaciones del tipo de cambio que hicieron disminuir la rentabilidad.

Cabe destacar que en Entre Ríos algunos laboratorios en este contexto de pandemia se readaptaron a nuevas demandas para producir alcohol en gel, cabinas sanitizantes, entre otros desarrollos e innovaciones en proceso.

Software

Este sector siguió trabajando y registró un crecimiento del 20% en el nivel de actividad y de ventas, si se compara con el mismo mes de 2019. No obstante, esto no significó una suba de la facturación, sino que se mantuvo estable.

Las empresas de software, cuyo principal mercado está en Estados Unidos y otros países, pudieron cubrir todos sus costos y abonar sin problemas los salarios.
Respecto de las nuevas demandas, en general no hubo cambios, aunque se presentaron nuevos clientes que requirieron servicios de e-commerce por la cuarentena.

Sector avícola

La avicultura fue una industria esencial que no interrumpió su trabajo. En términos interanuales, la faena creció en volumen entre el 2 y 5% en algunas empresas, mientras que otras mantienen mismos niveles que 2019. En tanto, en volumen, hay empresas que crecieron entre 8 y 10% interanual, otras que sostienen el mismo nivel de ventas o, en su defecto, tuvieron una leve caída.

En general las empresas cubrieron los costos en mayo, aunque también hay situaciones de pérdidas de rentabilidad porque si bien los volúmenes de ventas son superiores o relativamente similares, se registra una fuerte caída de precios. La demanda interna creció, mientras que algunas exportaciones tienen problemas que comienzan lentamente a revertirse.

Por otro lado, ante un mercado interno con mayor demanda, algunas empresas modificaron sistemas productivos para producir pollos más grandes, acorde al consumo de hogares argentinos.

Sector bovino

El sector no paralizó la actividad por ser esencial y en mayo logró estabilizarse, tras sufrir algunos problemas el mes anterior. Quienes realizan exportaciones, registraron un crecimiento de producción y ventas de hasta el 25% interanual. No obstante, algunas empresas más ligadas al mercado interno presentaron entre un 15 y 20% menos del nivel de actividad esperado, por una contracción del mercado ligado a la gastronomía y hotelería.

En general se cubrieron, sobre todo las firmas con presencia en el mercado externo, aunque hubo algunas situaciones de reacomodamiento de las variables las primeras semanas que generó inestabilidades. Las empresas ligadas al mercado interno tuvieron problemas para cubrir costos y priorizaron salarios.

Sector porcino

Este sector esencial no dejó de trabajar, aunque en el mercado sufrió importantes cambios. Si bien algunas empresas tuvieron un crecimiento de entre el 10 y 15% interanual de producción y ventas, con menor rentabilidad, otras empresas sufrieron caídas de entre el 30 y 40%.

Estas diferencias se deben a que, por un lado, aumentó la demanda de cortes frescos en carnicerías que fueron aprovechados por aquellas empresas que tienen una integración con la cadena final; y por otro lado, hubo fuertes caídas de hasta un 40% de la demanda de la industria chacinadora.

En general, cubrieron los costos quienes mantuvieron el nivel de producción y ventas, pero hubo problemas de otras empresas por menores ventas y una significativa caída de precios. Cabe señalar que el impacto que sufre el sector por la menor demanda de los frigoríficos que producen fiambres, ante la inactividad de la hotelería y gastronomía.

Sector ovícola 

La producción de huevos fue considerada esencial y no se dejó de producir. De todos modos, hubo cambios en el mercado, con empresas que registraron caídas de actividad y ventas del 10% si se compara con el nivel del mismo mes de 2019.

Si bien la demanda de los hogares por los hábitos de la cuarentena disparó el consumo de huevos frescos, el sector sintió la paralización de compras de hoteles y restaurantes que no están consumiendo el huevo industrial, lo cual no terminó de compensar la situación y no todos los costos se cubrieron.

Sector arrocero

La industria arrocera continuó trabajando. Ante la suba de la demanda en cuarentena, en algunas empresas se sobrepasó la capacidad de producción. Al respecto, las ventas crecieron al máximo de la capacidad de producción.

El mercado primordialmente demandó más arroz, que compensó la baja de otros productos como snacks, harina de arroz, entre otros. Esto posibilitó cubrir todos los costos. De todas formas, cabe recordar que el sector viene arrastrando problemas de endeudamiento previos a la pandemia, entre otras problemáticas ligadas a la producción en caída.

Sector citrícola

El sector industrial de la citricultura tuvo un nivel de trabajo relativamente normal, sin sobresaltos. Incluso, algunas empresas trabajaron con una capacidad de producción y ventas mejor que el mismo mes de 2019. Fundamentalmente, se debe a que el mercado interno es el principal demandante y se encuentra en un buen momento, con suba de precios de la fruta.

En este contexto, las empresas pudieron pagar los salarios en tiempo y forma, incluso haciendo frente a recomposiciones salariales. Se pudieron abonar sin necesidad de ayuda estatal, aunque sí con financiamiento. Respecto de aguinaldo, adelantaron que no habrá problemas para abonarlos.

Lácteos

Es un sector esencial que no se paralizó, aunque se presentaron cambios en la demanda durante los días de confinamiento. Algunas empresas que comercializan leche en polvo tuvieron un crecimiento de producción del 30%, aunque hay otras firmas más grandes que registran caídas del 30% en el nivel de actividad, sobre todo por la merma de demanda de otros productos más elaborados.

En este sentido, algunas empresas de la provincia crecieron 30% en facturación comparado con 2019, sobre todo por demanda del Estado para asistencia social de productos esenciales. Otras empresas más grandes, con llegada también al mercado externo, registran caídas del 40% interanual en la facturación, con precios que no han variado desde el año pasado y que no alcanzan a compensar los volúmenes.

En términos generales, las industrias consultadas cubrieron costos, pero debieron afrontar incrementos de los insumos y hasta debieron recurrir a financiamiento.

Cabe destacar que se modificaron las demandas en cuarentena. Se registran más ventas de quesos blandos, como cremosos, port salut y magros, además de leche en polvo por mayores compras de los Estados. Hay problemas con las exportaciones.

Biodiésel

La producción de biodiésel en Entre Ríos está prácticamente paralizada desde fines del año pasado, sin ventas porque el precio regulado del producto no alcanza a cubrir los costos.

En este contexto, los establecimientos del sector no cubren directamente los costos y deben ser cubiertos por otras empresas que tienen integración entre eslabones de la cadena.

El sector tampoco observa en el corto plazo posibilidades de reactivación, por los vaivenes de las políticas y variaciones del tipo de cambio.

Aserraderos

El sector no fue considerado esencial y retomó lentamente la actividad. En mayo sufrió caídas de producción de hasta el 30% respecto del nivel de meses previos y ventas que también bajaron un 35%. Los costos, en este contexto, no fueron cubiertos y se debió recurrir a financiamiento.

La caída de demanda del mercado externo en términos de volúmenes, además de otras contracciones en el mercado interno, generó complicaciones. Se está produciendo también una reconfiguración de las demandas de pallets según tipos de madera.

Papel y packaging

Hay empresas del sector que no interrumpieron su trabajo, debido a estar ligados a otras cadenas esenciales, sobre todo alimenticias y de higiene. Al respecto, registraron un aumento de entre el 7 y 8% en producción y ventas comparados en términos interanuales. De todos modos, hay casos de firmas más chicas que trabajaron al 80%, con una caída del 20% de ventas.

En cuarentena, aumentó la demanda en la Argentina y también de otros países para la fabricación de envases flexibles para productos de higiene y desinfección. Las demandas de las cadenas alimenticias fueron sostenidas.

En general, los costos se pudieron cubrir y no hubo importantes sobresaltos como sí tuvieron otros sectores industriales.

Molienda

El sector continuó trabajando a buen ritmo, sin interrumpir su trabajo. Hay empresas incluso chicas que trabajaron a toda la capacidad de producción y no variaron sus ventas respecto de los meses previos a la cuarentena.

En este contexto, en general no se presentaron problemas para poder hacer frente al pago de salarios y no habría inconvenientes de afrontar el aguinaldo en junio.

Economía

#CEPA: Diego Pastre analizó la caída del consumo y el impacto del endeudamiento en las familias entrerrianas

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El economista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) Entre Ríos, Diego Pastre, brindó un panorama sobre la coyuntura económica nacional y provincial. En una entrevista concedida a los medios locales, el especialista detalló los indicadores de ventas, el retroceso del salario real y el incremento de la morosidad crediticia en la población.

Durante el análisis, Pastre presentó los datos elaborados por el equipo del CEPA a partir de la encuesta de consumo en bocas de expendio de supermercados. El informe refleja una contracción acumulada del 26% en el consumo entre noviembre de 2023 y mayo de 2024. «Sigue cayendo el consumo en algunos rubros respecto al año pasado, que ya fue un año malo, y comparado con 2023 no se han recuperado los niveles en ningún sector», sostuvo el economista.

Entre los rubros con mayores caídas interanuales, el especialista precisó que el sector de rotisería registró una baja cercana al 13%. Asimismo, señaló que las reducciones continúan afectando a las carnes, los artículos de limpieza y los productos de la canasta básica de almacén y lácteos. Respecto a los pequeños repuntes observados en verdulería y calzado, aclaró que responden a un menor consumo de producción nacional en favor de artículos importados, sin alcanzar los parámetros de años anteriores.

El profesional atribuyó la baja de las ventas al deterioro sostenido de los ingresos de la clase trabajadora y al aumento de la informalidad laboral. «Si seguimos perdiendo poder adquisitivo los asalariados, es obvio que el consumo va a seguir bajando. Los trabajadores movilizamos la economía y la pérdida de salario real hace caer las ventas», explicó Pastre.

En relación con el financiamiento de las familias, el economista alertó sobre los niveles de morosidad en el sistema financiero. El especialista citó relevamientos del sindicato de empleados bancarios a nivel nacional que señalan un 11% de morosidad entre empleados públicos y registros de hasta el 25% en las fuerzas de seguridad. «Estamos hablando de familias en morosidad con niveles récord nunca alcanzados, ni siquiera en pandemia. Hay gente que hoy no cubre el nivel de endeudamiento con su salario», afirmó.

Finalmente, Pastre cuestionó los parámetros utilizados para medir la inflación oficial, al señalar que la muestra del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) toma como referencia la encuesta de gastos de los hogares del año 2017. Según explicó, ese esquema no refleja el peso actual de las tarifas de servicios públicos y el transporte en el presupuesto familiar, lo que distorsiona la medición real sobre el costo de vida de los ciudadanos.

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#Producción: El Gabinete Productivo de la Región Centro definió una agenda común para fortalecer la competitividad regional

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El Gabinete Productivo de la Región Centro se reunió en la ciudad cordobesa de Leones. Con la participación de representantes de Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe, se analizó la coyuntura económica y se definieron estrategias comunes para fortalecer la competitividad regional, con foco en la industria, el agro y la energía.

En el marco de la 70ª edición de la Fiesta Nacional del Trigo, se llevó a cabo este viernes una nueva reunión del Gabinete Productivo de la Región Centro, que tuvo como objetivo analizar el contexto económico actual y definir estrategias comunes para el desarrollo regional. También tuvo lugar la primera reunión anual de la Comisión de Energía de la Región Centro.

Durante la jornada, se trabajó en mesas sectoriales de industria, agropecuaria y energía, donde se evaluaron medidas para mejorar la competitividad industrial, fortalecer las cadenas de valor y promover la producción y las exportaciones, en el marco de un espacio que se realiza de manera anual y permite consensuar lineamientos estratégicos para el desarrollo equilibrado y de largo plazo de Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe. Las conclusiones se incorporarán a la agenda de trabajo conjunta del bloque interprovincial.

Al respecto, el presidente del Ente Región Centro e Integración Regional por Entre Ríos, Jorge Chemes, señaló: «El desafío es trabajar juntos para que las tres provincias tengan reglas similares en materia energética y productiva. Si logramos equilibrar costos y condiciones, la Región Centro puede consolidarse como un polo de desarrollo fuerte, competitivo y con mayor capacidad de generar empleo y valor agregado».

Por su parte, el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, afirmó: «A los gobiernos de Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe nos ocupa la promoción de nuestras cadenas para la generación de trabajo. El agregado de valor multiplica el empleo de forma decisiva y lo vemos en la transformación de proteínas vegetales en carne y biocombustibles, por ejemplo. El compromiso del gobernador Rogelio Frigerio es acompañar tales procesos con incentivos concretos».

Del encuentro participaron, además de Chemes y Bernaudo; el secretario de Energía, Jorge Tarchin; el director de Producción Animal, Martín Sieber; la directora de Industria y Parques Industriales de Entre Ríos, Cecilia Lacava; el presidente de Enersa, Uriel Brupbacher; y el coordinador de Lechería, Horacio Jaureguiberry.

Reunión de la Comisión de Energía

En el marco de este encuentro, se desarrolló además la primera reunión anual de la Comisión de Energía de la Región Centro, donde la representación entrerriana estuvo encabezada por el secretario de Energía Jorge Tarchini, junto al presidente de la empresa estatal Enersa, Ariel Brupbacher.

El encuentro reunió a funcionarios y equipos técnicos de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos para coordinar políticas energéticas y fortalecer el trabajo regional. Se abordaron temas como desregulación del mercado eléctrico, criterios tarifarios, subsidios productivos, expansión de generación renovable, mercados regionales de energía distribuida, biocombustibles y proyectos de gasoductos, definiendo una agenda conjunta para el primer semestre de 2026.

Al respecto,  Tarchini destacó que «para nuestra provincia es fundamental planificar políticas integradas que garanticen energía confiable y sostenible». Además, remarcó que se trabaja en línea con el objetivo del gobernador de impulsar una política energética que acompañe la inversión, fortalezca la infraestructura y promueva una matriz más diversificada y renovable.

La participación conjunta de la Secretaría, dependiente del Ministerio de Economía provincial, a cargo de Fabián Boleas, y la empresa provincial Enersa reafirma el compromiso de avanzar en una planificación energética estratégica, con mirada federal y orientada al desarrollo productivo y la mejora de la calidad de vida.

 

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#EntreRíos: Continúa siendo la provincia con la energía eléctrica más barata de la Región Centro

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Según un relevamiento nacional de tarifas eléctricas residenciales realizado en diciembre pasado, Entre Ríos se posiciona como la provincia con la tarifa eléctrica más baja de la Región Centro y se ubica en la mitad de la tabla a nivel nacional.

El informe analiza la composición de la factura eléctrica a partir del precio de la energía, el Valor Agregado de Distribución (VAD) y la carga impositiva, y muestra que Entre Ríos presenta un nivel tarifario inferior al promedio nacional en los tres segmentos de usuarios considerados: ingresos altos, medios y bajos. Esta situación consolida un esquema de mayor equilibrio tarifario en comparación con otras jurisdicciones del país.

Asimismo, el relevamiento destaca que Entre Ríos se ubica por debajo de Santa Fe y Córdoba en los tres niveles de ingresos analizados, lo que confirma que la provincia cuenta con la tarifa eléctrica más baja dentro de la Región Centro, con un esquema más accesible para los hogares entrerrianos.

En este contexto, el gobernador Rogelio Frigerio anunció en octubre pasado la firma de acuerdos con municipios entrerrianos para reducir las tasas y contribuciones municipales incluidas en la boleta de electricidad, una medida orientada a aliviar el costo energético que afrontan las familias. A partir de estos acuerdos, la contribución municipal pasará del 8,69 al 6 por ciento, mientras que el tope de las tasas municipales se reducirá del 16 al 13 por ciento. Con esta iniciativa, la provincia busca reducir aún más la tarifa eléctrica final que pagan los usuarios.

Frigerio recordó además que, al asumir la gestión provincial, Entre Ríos encabezaba el ranking nacional como la provincia con la electricidad más cara del país. «Cuando asumimos, la provincia era la más cara del país en términos del costo de la boleta de luz», expresó. En ese sentido, destacó que, mediante medidas como el congelamiento del VAD, la eliminación de impuestos provinciales, la reducción de la tasa de fiscalización del EPRE del 1,8 al 0,8 por ciento y el aumento de los subsidios a sectores vulnerables y productivos, se logró «pasar de ese triste primer lugar a ubicarnos en la mitad de la tabla nacional».

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