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Economía

«2001: ni tan cerca, ni tan lejos» por Matías Dassetto

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#Economía #Editorial #CEDMA

El editorial fue realizado por el director del Centro de Estudios de Desarrollo Macroeconómicos, Matías Dassetto y realiza el análisis de la situación actual haciendo referencia a la crisis sufrida en el país gobernado por la Alianza. El texto comienza trazando el paralelismo de 2001 con 2020, «Es inevitable para el inconsciente colectivo argentino desvincular la palabra crisis y el año 2001. Incluso se ha convertido en la referencia o parámetro mas exacto para medir las profundidades de las crisis que hemos atravesado en el breve lapso del siglo XXI. En cada momento que tambalea y tiembla nuestra estabilidad, nos resulta inadmisible no preguntarnos cuán lejos
estamos del 2001».

La ciencia nos dicta que cualquier respuesta a este interrogante resultaría falaz, ya que resulta poco congruente comparar fenómenos económicos de contextos históricos distintos. Pero sí nos resultaría útil analizar algunas diferencias y similitudes que
nos otorgue perspectiva.

Las génesis de la crisis En principio, los desencadenantes de las crisis son distintos. En el año 2001, el estallido se produce por un colapso financiero en el que las transferencias de recursos de acreedores a deudores terminaron en default, debido a un elevado nivel de endeudamiento en dólares, un esquema cambiario rígido y la imposibilidad de financiamiento privado o externo. El resultado, fue una corrida bancaria y cambiaria, que culmina en el “indecoroso” corralito-corralón. La crisis económica, sumada a altos niveles de desempleo y pobreza, fueron los alicientes suficientes para el estallido social, y su consecuente crisis política.

La crisis actual encuentra paralelismos ilusorios. Porque si bien podríamos hablar de default, y hacer referencia a las corridas cambiarias de 2018/19, la realidad es que ambos fueron superados, principalmente porque el sistema financiero argentino es esencialmente distinto al de 2001: en aquel entonces, el sistema financiero representaba el 40% del PBI, en la actualidad solo el 15%; por otra parte, el 65% de los depósitos eran en dólares y la gran mayoría de los argentinos contraía deudas
en esa moneda pero con ingresos en pesos -hoy sólo se endeudan en dólares quienes poseen ingresos en dólares-; por último, existe un mayor respaldo para los depósitos en dólares en relación a su existencia: existen 19 mil millones de dólares
depositados y reservas por 43 mil millones, mientras que en 2001 había 15 mil millones de reservas y 44 mil millones depositados.

Las explicaciones de la crisis actual deben buscarse en un contexto sostenido de estancamiento y decrecimiento de nuestra economía. Argentina hace diez años cuya economía no registra niveles de crecimiento sostenido, y hace dos años cuyo PBI
decrece por encima del 2%. A su vez, sostiene niveles elevados de inflación (ya considerada endémica), cuya dinámica es espiralada, es decir, aun en contextos de enfriamiento de la economía, los niveles de precios siguen en aumento.

Esto explica, a su vez, niveles de pobreza que están por encima del 35% y una desocupación del 10,9%. Este contexto es el punto de partida para las catastróficas consecuencias que devienen de la pandemia y de la cuarentena que llevó adelante el gobierno para combatirla: caídas estrepitosas de la industria manufacturera, de la construcción, del comercio, y del turismo que proyectan una caída del PBI 2020 por encima del 11%.

Parecidos, pero distintos Claramente en la observancia de los guarismos se pueden vislumbrar similitudes que nos retrotraen
a la experiencia del 2001-02. Veamos algunos ejemplos:

2001/02-2020*
PBI -11% -11%
Balanza Fiscal 0,1% -6,5%
Deuda Publica (%PBI) 137% 79%
Inflación 40,9% 43%
Pobreza 53% 35,3%
Desocupación 18,5% 10,9%
Fuente: en base a datos de Indec
*estimaciones, proyecciones y datos provisorios

Si bien los datos reflejan simetría o cercanía, la realidad es que por sí solos no explican la dinámica de la economía, sus causas y posibles consecuencias, como así tampoco la interacción
con otros factores o variables, que podrían expresar mejor el estado de la economía y su futuro.

Esto queda claramente demostrado en el análisis socioeconómico. La pobreza y la desocupación era visiblemente más elevada en 2001, y pareciera que es posible, en el contexto actual, llegar a dichos guarismos. Sin embargo, hay que destacar que en
la actualidad existe una red de contención social y económica, financiada por el gasto fiscal (a través de planes, AUH, IFE, ATP, créditos, etc.), como así también un tejido de asistencia de organizaciones sociales que, junto al Estado, contienen la
insuficiencias y privaciones de los sectores más marginados.

Ahora bien, es extremadamente importante recalcar que, aun con un gasto fiscal importante destinado a la contención social y económica, que alimenta un déficit de más del 6%, la pobreza
alcanza la elevada cifra del 35% de la población (y más elevada cuando se mide la pobreza infantil), y el nivel de desempleo es el más alto de los últimos 15 años. Esto nos deja un gran interrogante ¿cuáles son los planes para combatir la pobreza, el
desempleo y la desigualdad, en un país que esta privado de financiamiento, donde cae la recaudación, y dónde la única salida es la emisión monetaria, a sabiendas de cómo afecta a la inflación?

En 2001, la recuperación estuvo impulsada a través de las políticas monetarias y fiscal, y de un contexto internacional favorable. Las primeras implicaron la devaluación, la emisión monetaria y el gasto social e incentivos a la economía. Estas herramientas no están disponibles en la actualidad, o al menos con poco margen de maniobra: la devaluación y la emisión impacta directo en la inflación y la pobreza, y por su parte, el gasto social e incentivos a la economía implicarían el aumento del gran déficit fiscal.

El segundo factor de recuperación de 2001, el contexto internacional favorable, claramente esta ausente en un mundo que atraviesa los avatares de la pandemia, y donde los precios internacionales de los commodities lejos están de aquellos
extraordinarios del 2001.

Bajo este panorama desolador resulta complejo pensar en una salida. Sin embargo, es posible avizorar una reactivación rápida de la economía en el corto plazo. Principalmente por la enorme
capacidad ociosa que encuentra al sistema productivo argentino, sediento de inversión y reactivación, y por otra parte, si bien los precios de los commodities no son iguales al 2001, lo cierto es
que la post-pandemia encontrará mejor posicionado a aquellos países productores de alimentos.

Esto no es suficiente, y solo serviría para explicar una posible reactivación del cortísimo plazo. Luego serán necesario un plan económico, mayor calibrado y minucioso, que de una vez por todas intente responder a la incógnita ¿cómo crecer sostenidamente?

La criticidad de la coyuntura argentina nos devuelve inconscientemente al caos de 2001. En aquel entonces las crisis fueron económica, social y política. Actualmente, y en esto hay consenso, la crisis económica-social ya se hizo presente. Sin
embargo, la estabilidad política pareciera asegurada.

Esto no solo responde a los tejidos de contención social que emanan desde el Estado y la sociedad organizada, sino también a determinados acuerdos, equilibrios y contenciones que existen
en el seno del poder.

Solo el peronismo podría lograr que los gremios cierren paritarias al 25%, o suspender la fórmula de movilidad jubilatoria, sin que esto signifique réplicas e inestabilidades en las bases del poder.

Es discutible, y la historia lo juzgará, si el peronismo sabe gobernar. Pero es indudable que los pergaminos sobre “cómo gobernar las crisis” tienen autoría, y dice ser peronista.

Economía

#CEPA: Diego Pastre analizó la caída del consumo y el impacto del endeudamiento en las familias entrerrianas

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El economista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) Entre Ríos, Diego Pastre, brindó un panorama sobre la coyuntura económica nacional y provincial. En una entrevista concedida a los medios locales, el especialista detalló los indicadores de ventas, el retroceso del salario real y el incremento de la morosidad crediticia en la población.

Durante el análisis, Pastre presentó los datos elaborados por el equipo del CEPA a partir de la encuesta de consumo en bocas de expendio de supermercados. El informe refleja una contracción acumulada del 26% en el consumo entre noviembre de 2023 y mayo de 2024. «Sigue cayendo el consumo en algunos rubros respecto al año pasado, que ya fue un año malo, y comparado con 2023 no se han recuperado los niveles en ningún sector», sostuvo el economista.

Entre los rubros con mayores caídas interanuales, el especialista precisó que el sector de rotisería registró una baja cercana al 13%. Asimismo, señaló que las reducciones continúan afectando a las carnes, los artículos de limpieza y los productos de la canasta básica de almacén y lácteos. Respecto a los pequeños repuntes observados en verdulería y calzado, aclaró que responden a un menor consumo de producción nacional en favor de artículos importados, sin alcanzar los parámetros de años anteriores.

El profesional atribuyó la baja de las ventas al deterioro sostenido de los ingresos de la clase trabajadora y al aumento de la informalidad laboral. «Si seguimos perdiendo poder adquisitivo los asalariados, es obvio que el consumo va a seguir bajando. Los trabajadores movilizamos la economía y la pérdida de salario real hace caer las ventas», explicó Pastre.

En relación con el financiamiento de las familias, el economista alertó sobre los niveles de morosidad en el sistema financiero. El especialista citó relevamientos del sindicato de empleados bancarios a nivel nacional que señalan un 11% de morosidad entre empleados públicos y registros de hasta el 25% en las fuerzas de seguridad. «Estamos hablando de familias en morosidad con niveles récord nunca alcanzados, ni siquiera en pandemia. Hay gente que hoy no cubre el nivel de endeudamiento con su salario», afirmó.

Finalmente, Pastre cuestionó los parámetros utilizados para medir la inflación oficial, al señalar que la muestra del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) toma como referencia la encuesta de gastos de los hogares del año 2017. Según explicó, ese esquema no refleja el peso actual de las tarifas de servicios públicos y el transporte en el presupuesto familiar, lo que distorsiona la medición real sobre el costo de vida de los ciudadanos.

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Economía

#Producción: El Gabinete Productivo de la Región Centro definió una agenda común para fortalecer la competitividad regional

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El Gabinete Productivo de la Región Centro se reunió en la ciudad cordobesa de Leones. Con la participación de representantes de Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe, se analizó la coyuntura económica y se definieron estrategias comunes para fortalecer la competitividad regional, con foco en la industria, el agro y la energía.

En el marco de la 70ª edición de la Fiesta Nacional del Trigo, se llevó a cabo este viernes una nueva reunión del Gabinete Productivo de la Región Centro, que tuvo como objetivo analizar el contexto económico actual y definir estrategias comunes para el desarrollo regional. También tuvo lugar la primera reunión anual de la Comisión de Energía de la Región Centro.

Durante la jornada, se trabajó en mesas sectoriales de industria, agropecuaria y energía, donde se evaluaron medidas para mejorar la competitividad industrial, fortalecer las cadenas de valor y promover la producción y las exportaciones, en el marco de un espacio que se realiza de manera anual y permite consensuar lineamientos estratégicos para el desarrollo equilibrado y de largo plazo de Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe. Las conclusiones se incorporarán a la agenda de trabajo conjunta del bloque interprovincial.

Al respecto, el presidente del Ente Región Centro e Integración Regional por Entre Ríos, Jorge Chemes, señaló: «El desafío es trabajar juntos para que las tres provincias tengan reglas similares en materia energética y productiva. Si logramos equilibrar costos y condiciones, la Región Centro puede consolidarse como un polo de desarrollo fuerte, competitivo y con mayor capacidad de generar empleo y valor agregado».

Por su parte, el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, afirmó: «A los gobiernos de Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe nos ocupa la promoción de nuestras cadenas para la generación de trabajo. El agregado de valor multiplica el empleo de forma decisiva y lo vemos en la transformación de proteínas vegetales en carne y biocombustibles, por ejemplo. El compromiso del gobernador Rogelio Frigerio es acompañar tales procesos con incentivos concretos».

Del encuentro participaron, además de Chemes y Bernaudo; el secretario de Energía, Jorge Tarchin; el director de Producción Animal, Martín Sieber; la directora de Industria y Parques Industriales de Entre Ríos, Cecilia Lacava; el presidente de Enersa, Uriel Brupbacher; y el coordinador de Lechería, Horacio Jaureguiberry.

Reunión de la Comisión de Energía

En el marco de este encuentro, se desarrolló además la primera reunión anual de la Comisión de Energía de la Región Centro, donde la representación entrerriana estuvo encabezada por el secretario de Energía Jorge Tarchini, junto al presidente de la empresa estatal Enersa, Ariel Brupbacher.

El encuentro reunió a funcionarios y equipos técnicos de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos para coordinar políticas energéticas y fortalecer el trabajo regional. Se abordaron temas como desregulación del mercado eléctrico, criterios tarifarios, subsidios productivos, expansión de generación renovable, mercados regionales de energía distribuida, biocombustibles y proyectos de gasoductos, definiendo una agenda conjunta para el primer semestre de 2026.

Al respecto,  Tarchini destacó que «para nuestra provincia es fundamental planificar políticas integradas que garanticen energía confiable y sostenible». Además, remarcó que se trabaja en línea con el objetivo del gobernador de impulsar una política energética que acompañe la inversión, fortalezca la infraestructura y promueva una matriz más diversificada y renovable.

La participación conjunta de la Secretaría, dependiente del Ministerio de Economía provincial, a cargo de Fabián Boleas, y la empresa provincial Enersa reafirma el compromiso de avanzar en una planificación energética estratégica, con mirada federal y orientada al desarrollo productivo y la mejora de la calidad de vida.

 

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#EntreRíos: Continúa siendo la provincia con la energía eléctrica más barata de la Región Centro

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Según un relevamiento nacional de tarifas eléctricas residenciales realizado en diciembre pasado, Entre Ríos se posiciona como la provincia con la tarifa eléctrica más baja de la Región Centro y se ubica en la mitad de la tabla a nivel nacional.

El informe analiza la composición de la factura eléctrica a partir del precio de la energía, el Valor Agregado de Distribución (VAD) y la carga impositiva, y muestra que Entre Ríos presenta un nivel tarifario inferior al promedio nacional en los tres segmentos de usuarios considerados: ingresos altos, medios y bajos. Esta situación consolida un esquema de mayor equilibrio tarifario en comparación con otras jurisdicciones del país.

Asimismo, el relevamiento destaca que Entre Ríos se ubica por debajo de Santa Fe y Córdoba en los tres niveles de ingresos analizados, lo que confirma que la provincia cuenta con la tarifa eléctrica más baja dentro de la Región Centro, con un esquema más accesible para los hogares entrerrianos.

En este contexto, el gobernador Rogelio Frigerio anunció en octubre pasado la firma de acuerdos con municipios entrerrianos para reducir las tasas y contribuciones municipales incluidas en la boleta de electricidad, una medida orientada a aliviar el costo energético que afrontan las familias. A partir de estos acuerdos, la contribución municipal pasará del 8,69 al 6 por ciento, mientras que el tope de las tasas municipales se reducirá del 16 al 13 por ciento. Con esta iniciativa, la provincia busca reducir aún más la tarifa eléctrica final que pagan los usuarios.

Frigerio recordó además que, al asumir la gestión provincial, Entre Ríos encabezaba el ranking nacional como la provincia con la electricidad más cara del país. «Cuando asumimos, la provincia era la más cara del país en términos del costo de la boleta de luz», expresó. En ese sentido, destacó que, mediante medidas como el congelamiento del VAD, la eliminación de impuestos provinciales, la reducción de la tasa de fiscalización del EPRE del 1,8 al 0,8 por ciento y el aumento de los subsidios a sectores vulnerables y productivos, se logró «pasar de ese triste primer lugar a ubicarnos en la mitad de la tabla nacional».

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